Iluminación indirecta:
Cómo la iluminación indirecta permite que la arquitectura siga hablando después del atardecer


Tendemos a pensar en la arquitectura como algo estático. En realidad, está en constante transformación. Ningún interior se percibe igual a las nueve de la mañana que a las seis de la tarde. A medida que la luz natural recorre un espacio, las sombras cambian, los materiales adquieren tonos más cálidos o más fríos y las texturas aparecen y desaparecen. Un interior bien diseñado nunca tiene una única identidad: revela nuevas cualidades a lo largo del día. Pero ¿qué ocurre cuando desaparece la luz natural? Ahí surge una de las cuestiones más interesantes del diseño de interiores: ¿cómo conservar la misma sensación de calma, profundidad y riqueza espacial después del atardecer?
La buena arquitectura no se diseña para un único momento perfecto, sino para todos los momentos que lo rodean.


















































































